Informe CENIM
El 12 de Noviembre de 1997 tuvo lugar en Madrid una oposición para una plaza de Colaborador Científico del CSIC para el Centro Nacional de Investigaciones Metalúrgicas (CENIM) y el Instituto de Ciencias de la Construcción Eduardo Torroja. El Tribunal estuvo presidido por el Dr. Ramon Gancedo, del Instituto Rocasolano.
A raíz del resultado de dicha oposición y a sugerencia de varios socios de la AACTE, efectuamos una búsqueda de las publicaciones de cada opositor en revistas con revisor incluidas en el Science Citation Index (SCI), el índice de publicaciones más utilizado internacionalmente en las evaluaciones de producción científica. Este índice también es usado por la Comisión Evaluadora de la Actividad Investigadora del Ministerio de Educación y Cultura. Para ello consultamos una base de datos internacional, BIDS, con cobertura de todas las revistas incluidas en el SCI con posterioridad a 1981. Las posibles publicaciones de los Opositores con anterioridad a ese año fueron buscadas en los volúmenes del SCI.
Con estos datos, hemos confeccionado el siguiente cuadro estadístico. La primera columna refleja la puntuación obtenida por los opositores en el primer ejercicio, en el cual se valora el curriculum investigador; la segunda, el número de publicaciones en revistas con revisor de cada uno y la tercera, el número de artículos donde cada uno figura como primer autor. Al objeto de evaluar diferencias en el impacto científico de los trabajos, se ha buscado el número de citaciones que los artículos de los opositores han tenido (en revistas tambien incluidas en el SCI). Esto se refleja en la última columna. En esta cifra no se incluyen las autocitaciones.
OPOSITORES clasificados según el resultado del primer ejercicio (CV):
| Puntuación | Nº artículos | Nº artículos (1er autor) | Citaciones en el SCI | |
| Opositor A | 18.0 | 2 | 0 | 1 |
| Opositor B | 17.2 | 24 | 9 | 90 |
| Opositor C | 17.0 | 8 | 3 | 2 |
| Opositor D | 15.8 | 23 | 11 | 105 |
| Opositor E | 14.5 | 10 | 6 | 14 |
| Opositor F | 14 | 10 | 0 | 6 |
Estos datos fueron recogidos a comienzos de 1998.
El segundo ejercicio de la oposición consiste en la exposición de un tema libremente elegido por el opositor y que el tribunal valora con un máximo de hasta 10 puntos (la mitad que el primer ejercicio). En este segundo ejercicio, aunque el opositor A no fue el que mayor puntuación obtuvo, sí fue la suficiente como para ganar la plaza, quedando el opositor B a muy escasa distancia.
Como se puede observar en el cuadro anterior, el Opositor A es el que menos publicaciones tiene, ademas de no figurar en ninguna de ellas como primer autor. Los trabajos de este autor sólo han sido citados una vez. Los opositores B y D son los que, con gran diferencia, han publicado un mayor número de artículos y los más citados: 90 y 105 veces, respectivamente (4-5 citaciones por artículo de media). B y D tienen mas del doble de artículos que el opositor que les sigue (el E) y doce veces más que el opositor A. De esto se desprende que cada artículo del Opositor A ha sido muchísimo más valorado que los del resto de Opositores.
Una posible causa para que esto sea así es que los artículos de A tengan mayor afinidad al perfil de la plaza. Esta no parece ser una explicación plausible en este caso, pues las publicaciones de A se enmarcan en el área de las Baterías. Es más, los opositores B, D y F tienen al menos una publicacion en el área de la Corrosión (B y D tienen 6). Otra posibilidad es que el Tribunal haya decidido, como a veces sucede en Concursos y Oposiciones, valorar de forma diferente las publicaciones según el número de autores que en ellas figura. De nuevo, este hecho tampoco parece explicar las abismales diferencias del caso examinado: el número medio de autores por artículo de B y D es, respectivamente, de 5.2 y 5.6, mientras que el de A es 5.5. De hecho, tanto B como D tienen 15 artículos con 5 o menos autores. Algo parecido sucede con otros Opositores: 4.1 autores/artículo para C, 5.8 para E y 3.0 para F.
Una última posibilidad que podría llevar a una valoración del candidato A por encima del resto es que el Tribunal haya tenido en cuenta su experiencia en la industria y/o el número de patentes en las que ha participado. El opositor A tiene una patente (referida al área de Baterías y no a la de Corrosion) que no está en explotación, mientras que el opositor E sí tiene una patente en explotación. En cualquier caso, sería de especial relevancia la experiencia industrial si, por ejemplo, el CENIM o el Instituto Torroja tuviesen una fuerte conexión (lease financiación) con la industria. Alrededor del 80 % de la financiacion del CENIM y el Instituto Torroja procede de fondos públicos, como la CICYT, o de Proyectos Europeos, por lo cual la financiación procedente de la industria ( en torno al 20%) es minoritaria. De hecho, los sexenios del personal científico del CENIM son evaluados sobre la bases de sus publicaciones de corte científico en revistas de calidad, no por su trayectoria industrial. Al hilo de este razonamiento no podemos dejar de comentar que tanto B como D se han formado durante 5 anhos en el extranjero gracias a unas becas del Ministerio de Educación y Cultura, es decir con fondos públicos Españoles. Dada la polémica que últimamente se ha establecido en torno a los problemas que los científicos jóvenes Españoles, formados en prestigiosos centros de investigación extranjeros, tienen para volver a su pais, el caso tratado en esta carta parece punto menos que desolador.
En resumen, no pretendemos afirmar que los miembros de la comisión adoptaran a sabiendas una resolución injusta, es decir, que prevaricaran proponiendo a un candidato de menor mérito. Tampoco pretendemos afirmar que el método de valoración que nosotros hemos utilizado sea el único objetivo y justificado. Pero cuando se trata de la defensa del interés público y del derecho de todos los ciudadanos al acceso a las funciones y cargos públicos en condiciones de igualdad como dice el artículo 23.2 de nuestra Constitución, la garantía de que la selección se ha producido en términos de limpieza y objetividad debe ser absoluta, y los resultados del análisis que aquí se ha efectuado, justifican, cuando menos, nuestra preocupación.
Este caso nos lleva a una reflexión más amplia e importante. En los ultimos años se vienen realizando modestos avances en los métodos de valoración que se utilizan en las Oposiciones de diversas áreas científicas. No obstante, queda mucho por hacer para que los indicadores objetivos de la producción científica desempeñen el papel que merecen en los procesos de selección realizados en la Universidad y el CSIC. Debemos comprender que, entre otras cosas, sólo la utilización sistemática de esta herramienta permitirá que la Ciencia ocupe el lugar destacado que le corresponde en función de la actual posicion geopolítica y PIB per capita de España. De lo contrario, ¿para qué preguntarnos por qué la Ciencia española no progresa si ya sabemos la respuesta?
Atentamente,
Asociación para el Avance de la Ciencia y la Tecnología en España

