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Copia completa weblog (marzo 2009)

martes, 24 de febrero de 2009

Es difícil conocer la cuantía exacta del denominado Plan E del gobierno español , pero incorpora entre otras partidas un gasto directo de 11G€, y al menos 17G€ de descuentos fiscales. De todo ello hay unos 500M€ dedicados directamente a I+D+i. Esta partida, que coloca en un primer plano a la I+D, es muy de destacar. Sin embargo, para ponerla en contexto es instructivo compararla con el recientemente aprobado plan de estímulo del gobierno de Obama. Por supuesto, tenemos que empezar por considerar que el PIB de España es aproximadamente la décima parte del estadounidense (las estimaciones del CIA world factbook son para el 2008 es de 1.4T$, frente los 14.6T$ de los EE.UU). Así que nada, a dividir por 10 cada número que nos venga del otro lado del Atlántico antes de compararlo con los nuestros.


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Dentro del plan de estímulo de Obama se recogen, por un lado, unos 40G$ que se dedicarán a energía en sentido amplio, y por otro, otros 21G$ que se envían directamente al NIH, NSF, DOE, NASA, etc. O sea: gasto directo en investigación (también incluye infraestructura). Claro, estos planes de estímulo son delicados: representan un gasto extraordinario puntual. Por ello, las agencias que reciben este dinero están teniendo cuidado de que dicho gasto no comprometa previsiones futuras. Ello sería complicado, por ejemplo, si dicho dinero se emplease para contratación indefinida.

Sin embargo, no deja de ser llamativo que una gran parte del gasto previsto vaya a ser dedicado directamente a proyectos de investigación. De los 3G$ que recibe la NSF, responsable de financiar la investigación en universidades, 2G$ serán directamente para proyectos. Buena parte también irá dedicada, de forma un tanto rocambolesca, a la investigación biomédica (¡menudo escándalo si nuestra ministra se hubiese atrevido a proponer un reparto así!), tras el apoyo personal de Arlen Specter, uno de los senadores republicanos cuyo voto era fundamental -y por cierto, uno de los senadores mejor considerados-, y que siendo un sobreviviente de cáncer tiene claro donde tiene sus prioridades.

Llama más aún la atención que el propio NIH tenga intención de apoyar a investigadores jóvenes que tienen problemas para conseguir su primera grant tras incorporarse a un centro (ref:). Esto último representa una apuesta de futuro que quizá nos ayude a entender por qué EE.UU., y no España, por ejemplo, constituye un polo de atracción de los mejores investigadores a nivel mundial, y de una buena parte de los de alto nivel. Además de que los investigadores no tienen que hacer oposición tras oposición, y si son extranjeros no tienen que rezar para que les dejen entrar en el país (España acaba de tramitar ¡por fín! la normativa europea de visados científicos, aunque seguimos muy atrás frente a otros países con requerimientos tales como tener que homologar títulos, tener que traducir el libro de familia o similar para que los familiares puedan acompañar al contratado, o tener que justificar una vivienda desde antes de llegar).

En el mismo momento en que ese plan está siendo aprobado en EE. UU, en España hemos terminado la más reciente convocatoria del Plan Nacional de I+D justo a continuación de las aportaciones del Plan E. Convocatoria donde desde en el preámbulo se defiende la necesidad de contar con grupos de mayor tamaño ("masa crítica"), como si la investigación de calidad fuese realizada por redes y comités, y como si el tamaño contase: si juntamos muchos investigadores, ¿será igual que tener pocos buenos?. Aquí por el contrario, volvemos a más coordinación y mas masa.

Claro, apostar por los investigadores, individualmente, es arriesgado. Igual de arriesgado que montar empresas de spin-off, y que realizar experimentos de primera línea, de los que crean escuela. Pero si no estamos dispuestos a apostar por los investigadores, entonces, ¿vamos a tener la cara dura de pedirles que ellos apuesten "emprendiendo" y haciendo investigación original? Esta capacidad de apostar es la que hace a muchos investigadores preferir EE.UU.

Queda por ver cómo se va a gastar en detalle el dinero de ese plan E destinado a la investigación. Al revés que en EE.UU (donde el establishment científico americano ha sido sorprendido agradablemente por Obama y su equipo), parece haber un énfasis mucho mayor en “ladrillo, ladrillo”, casi 200 de los 500M€. En fin. Mientras tanto, seguimos con los atrasos en las convocatorias, los servicios telemáticos del MiCinn se caen puntualmente al cerrarse cada convocatoria del plan nacional (¿no sería cosa de consultar con Google o Amazon y su cloud computing?), y la mejor receta para el éxito en nuestro país es quedarse sentado en la silla, no se la vayan a mover a uno, que todos sabemos lo que es una oposición. Y los extranjeros, si vienen, no les vamos a simplificar la vida, con la de españoles que hay en paro.

Cada país estimula a su manera, sí.

Juan de la Figuera

Asociación para el Avance de la Ciencia y la Tecnlogía en España

13:11 | gestionado por AACTE | Enviar comentario (1)

jueves, 20 de noviembre de 2008

En España nos gustan los contrastes. Presumimos de ser la octava potencia del mundo (bueno, nunca decimos en que baremo, desde luego no es en ninguno universitario). Y no hacemos más que hablar de lo importante que es la sociedad del conocimiento, la I+D, ups, I+D+i, y de como vamos a ser la California de Europa.

Y sin embargo, si nos leemos algo tan mundano como la reciente (y vigente) convocatoria de becas de FPU, nos encontramos con una realidad, digamos, más a ras de tierra. Para los no iniciados, las becas de FPU (2 años de beca + 2 años de contrato) del Ministerio de Ciencia e Innovación
(ex Ministerio de Educación y Ciencia, ex Ministerio de Ciencia y Tecnología, casi podemos aprovechar los membretes de los sobres de hace unos años) son unas becas "competitivas" que permiten a cualquiera hacer una tesis doctoral en España.

Su nombre, como ocurre con frecuencia (véanse las siglas de los partidos políticos) no tiene apenas relación con su finalidad: formación de profesorado universitario. Bueno, en realidad lo de profesorado universitario es irrelevante, se puede disponer de una beca FPU y hacer la tesis, por ejemplo, en el CSIC. Contrastan con las becas de FPI, que se asignan a través de proyectos de investigación (formación de personal
investigador, aunque se puedan desarrollar en la universidad, claro). Dejemos de lado la nomenclatura: las FPU son becas donde el peso fundamental lo tiene el candidato, las de FPI son básicamente decididas por el director del proyecto al que van asociadas.

El problema es que los investigadores en este país somos unos inútiles incapaces de decidir quien quiere hacer una tesis con nosotros, o al
menos de comprobar si el candidato es un inútil total o un mentiroso sin título. Por ello, el estado español dedica unos cuidados recursos
burocráticos a comprobar los requisitos de los candidatos. Y a escogerlos en el caso de las becas FPU. Claro, con unos plazos que me hacen enrojecer cuando debo comunicarselos a un candidato: seis meses en el futuro con suerte se sabe si el candidato ha sido agraciado. Donde ser agraciado tiene un significado especial: en el mundo actual de la precariedad, una vez pillada, la FPU (o FPI) dura cuatro años aunque se caiga el mundo (o se lea la tesis). Si el candidato o doctorando se va, el dinero se va (al menos quizá reduzca el déficit del estado). Si el candidato descubre que no vale para esto, al menosdisfruta de la vida cuatro años.

Pero más aún: resulta que para optar a una beca FPU hay que "haber sido admitido o haber presentado la solicitud de admisión en el curso 2008-2009 en un programa de doctorado [...]". Un momento, para poder solicitar esta beca, ¡hay que estar ya en un programa de doctorado! (por cierto, para cuando sale la convocatoria, por supuesto que se ha cerrado el plazo de los programas de doctorado, no vayamos a dejar resquicios abiertos). Genial:  el huevo o la gallina. Sin comentar que el candidato tiene que estar recientito, haber terminado la carrera dos años antes. Uf, acabamos de mandar por la ventana toda la propaganda sobre formación continua. No vamos a tener doctorandos talluditos que encima sepan lo que se traen entre manos.

No sé, explicar esto en inglés a candidatos interesados y amigos extranjeros no sólo me ha supuesto un problema psicológico. Es que el "double-speak" a su lado parece un juego de niños.

Juan de la Figuera, vicepresidente de la AACTE.

6:48 | gestionado por AACTE | Enviar comentario (3)

martes, 30 de septiembre de 2008

Últimamente se nota (o, al menos, yo noto) un bajón de interés en la política científica, por ejemplo por la baja participación en la lista de correo "Inventemos Nosotros" de la AACTE (aacte@listserv.rediris.es) y la lista de los investigadores Ramón y Cajal (ramonycajal@listserv.rediris.es). ¿Es porque creemos que con la designación de una científica como nueva ministra de ciencia e innovación todo irá a mejor? ¿Están resueltos todos los problemas importantes con el aumento de la financiación y de las plazas estables de los últimos años? ¿Se retomará la actividad cuando, inevitablemente, decaiga la inversión por la "crisis" económica? Mark van Raaij, socio y tesorero de la AACTE.

13:46 | gestionado por AACTE | Enviar comentario (14)

miércoles, 09 de julio de 2008

Los últimos años hemos visto múltiples acciones de gobierno, tanto del PP como del PSOE, y del gobierno español y de los gobiernos autonómicos, para incentivar la ciencia, como la introducción del programa Ramón y Cajal, del programa Torres Quevedo, del programa Ingenio, los incrementos en los presupuestos de proyectos y los incentivos autonómicos. También hemos visto mejoras en la evaluación, aunque a veces con un incremento innecesario de la burocracia. No obstante, y como la zanahoria, los incentivos "positivos" por si solos no son del todo efectivo. Ahora que ha cambiado el rumbo de la economía, quizás es interesante pensar en medidas para mejorar la ciencia que no cuestan dinero, y que incluso pueden ahorrarlo. Aquí propongo, con algo de fantasía, algunos ejemplos de incentivos negativos: - hacer una evaluación de todos los centros del CSIC cada 5 años y cerrar unos pocos como resultado de estas evaluaciónes. Los funcionarios de estos centros se prejubilarán o se colocarán en otros centros, pero solo si estos otros centros los aceptan. Así los buenos encuentran una salida, los malos no, porque los otros centros no pueden arriesgarse a acogerlos. - hacer los sexenios caducables. Por ejemplo, si uno en los últimos 6 años ha tenido menos de 2 aportaciones relevantes, se le quita un sexenio. Si ha tenido entre 2 y 4 aportaciones relevantes, mantiene los sexenios que tiene, y si tiene 5 o más, obtiene un sexenio más. - hacer "rankings" de la investigación de todos los profesores de los áreas cada 5 años, empezando por los catedráticos, y prejubilar al último 0.1-1% de cada área. - recordar a todos los profesores universitarios que la LOU les obliga a investigar, y prejubilar a los que no lo han hecho nada durante los últimos 10 años. - evaluar todas las carreras universitarias duplicadas en cada comunidad autonómica, empezando con las que no tienen suficiente alumnado, y cerrar las peor evaluadas. - implementar un modelo de uso de espacio basado en necesidad, pagando un "alquiler" de los costes indirectos de los proyectos y el abandono obligatorio de espacios después de 2-3 años sin obtener proyectos, para evitar el actual despilfarro en nuevos edificios innecesarios. - eliminar los trámites de homologación de diplomas, al menos para títulos obtenidos en estados miembros de la Unión Europea. - poner un porcentaje tope de tesis "cum laude" (p. ej. el 10%), para que sólo los que realmente lo merecen obtienen esta distinción. - empezar evaluaciones de docencia universitaria, además de los hechos por los alumnos, por evaluadores que entran en las aulas y que observan la práctica y el plan de estudios. Los incentivos positivos de ahora han tenido como resultado que un porcentaje significativo de los investigadores han incrementado la cantidad y calidad de su trabajo, pero otros muchos han seguido igual que antes. Aunque estas medidas "negativas" sólo afectarán a unos pocos, habrá muchos que "espabilarán" para evitar ser uno de estos pocos en el futuro, dando como resultado otro salto importante de la ciencia y tecnología española. Una excusa para no tomar este tipo de medidas muchas veces es la supuesta inmunidad de los funcionarios, pero si no se toman ahora, habrá un futuro, quizás bastante cercano, en que sobren funcionarios que tendrán que ser despedidos independientemente de su valía. Estas medidas seguramente serían impopulares entre algunos científicos, pero serían probablemente bienvenidas por el resto de la sociedad. Mark van Raaij, tesorero de la AACTE

14:23 | gestionado por AACTE | Enviar comentario (14)

viernes, 06 de junio de 2008

Juan José Murillo Fuentes de la Universidad de Sevilla ha creado una petición para unificar el tema del CV en las convocatorias y evaluaciones: http://www.PetitionOnline.com/BDPDIES/

10:07 | gestionado por AACTE | Enviar comentario (0)

martes, 03 de junio de 2008

Título: Oligarquía y caciquismo en la universidad y la ciencia españolas: una contribución al estudio del poder académico, por José Carlos Bermejo Barrera (Universidad de Santiago de Compostela). Fecha: Jueves, 5 junio 2008, 12 h. Lugar: Salón de actos. Más información: http://www.cchs.csic.es/actividades/oligarquia.pdf Centro de Ciencias Humanas y Sociales CSIC c/Albasanz 26-28 28037 Madrid Comentarios de los asistentes a la conferencia bienvenidos como respuesta a esta entrada.

10:43 | gestionado por AACTE | Enviar comentario (1)

lunes, 02 de junio de 2008

Programas de incorporación de investigadores a nuestro sistema de ciencia y tecnología como el Juan de la Cierva (http://www.micinn.es/planidi/juandelacierva/) o el Ramón y Cajal (http://www.micinn.es/planidi/ramonycajal/) han sido sin duda beneficiosos para la ciencia en nuestro país. Pero también han servido para poner en evidencia ciertas carencias de nuestro sistema.
Estos programas permitieron la incorporación de investigadores a grupos y/o departamentos por una vía distinta a la que había sido habitual en muchos centros, para la cual, quizás, nuestro sistema no estaba preparado. Esto se puede apreciar con el siguiente ejemplo. Supongamos que un grupo de investigación multidisciplinar establecido en las dependencias de un departamento de Anatomía de una universidad decide incorporar a un biólogo molecular, dentro de cualquiera de los dos programas de contratación mencionados anteriormente, para cubrir un aspecto concreto de sus investigaciones. Un Ramón y Cajal, por ejemplo, podría incorporarse de esa forma sin ningún inconveniente. El problema surgiría al incluir a ese investigador en un área de conocimiento, que en este ejemplo sería la de Anatomía. La posible futura estabilización de ese investigador pasaría, con el actual sistema, por la convocatoria de una plaza de profesor, irremediablemente ligada al área de conocimiento del departamento y juzgada por expertos en ese área. Las posibilidades de continuidad o de estabilización de ese investigador quedarían así seriamente mermadas o incluso anuladas. Esta situación sería claramente perjudicial tanto para el investigador como para el propio grupo de investigación.
La aceptación, y la actuación en consecuencia, por parte de los gestores de la ciencia en ámbitos nacionales, autonómicos y locales, del hecho de que el futuro de la investigación científica y tecnológica está en la integración de diversas disciplinas, debería dar lugar a un serio replanteamiento de esas barreras clásicamente conocidas como "áreas de conocimiento". Si bien éstas podrían estar justificadas, en algunos casos, desde un aspecto meramente docente, suponen serias trabas a la investigación, sobre todo en lo relativo a la integración estable de investigadores expertos en campos concretos en grupos multidisciplinares.
Otro gran problema en nuestros centros de investigación, quizás más evidente en las universidades por su organización en departamentos, es el espacio. Si bien este problema puede afectar a personal principalmente docente, por falta de espacio para despachos, la situación es mucho más sangrante en la vertiente investigadora. Resulta curioso, y desde algunos puntos de vista, inexplicable, que en un mismo centro se encuentren departamentos con grupos de investigación altamente productivos y bien financiados que no pueden crecer por falta de espacio físico, mientras en otros departamentos el espacio está claramente infrautilizado y puede incluso no haber grupos de investigación en los mismos. La solución a este problema ya no se encuentra solamente en la, a veces, justificable falta de financiación para la construcción de nuevos edificios o la ampliación de los ya existentes, sino en una mejor gestión de los recursos ya disponibles.

José Carrodeguas, socio de la AACTE

5:14 | gestionado por AACTE | Enviar comentario (3)

martes, 20 de mayo de 2008

Muy a menudo se habla en la prensa y en los foros científicos españoles de la necesidad del "retorno" de los científicos "exiliados" en el extranjero. Estoy de acuerdo en que es importante que España atraiga a los mejores científicos, pero no veo que deba ser necesariamente mediante el "retorno" de los "formados aquí". Creo que sería aún mas interesante crear el clima adecuado para que científicos bien formados (sea donde sea) quisieran venir a trabajar a España. Estimular el "retorno" en sí sólo fomenta una nueva variedad de endogamia, aunque sea una endogamia menos grave que aquélla de la cual se habla más a menudo--la del 90% de profesores universitarios doctorados en la misma institución, plazas "con bicho", etc., ver http://www.corruptio.com. Obviamente, creado este clima científico adecuado, lo lógico sería que una gran parte de los que vinieran fueran españoles (por otras razones no sólo científicas), pero de entrada limitar la entrada solo a españoles "exiliados" sería un grave error. En mi opinión se trata de que, en total, vengan científicos en igual o superior número y formación respecto a los que se van, y de que los que se van, puedan volver si son competitivos. No de que los que se vayan, necesariamente, tengan que volver. Mark van Raaij, tesorero de la AACTE

10:52 | gestionado por AACTE | Enviar comentario (5)

lunes, 12 de mayo de 2008

Ante la actual avalancha de centros de excelencia en cada pueblo, debemos exigir a sus responsables la excelencia prometida. Pero es muy improbable que consigamos a la vez el número y la excelencia.

En este tiempo de impulso a la investigación, promovido por una conjunción astral de crisis del ladrillo y gobierno interesado por el tema, creo que es prudente sopesar una tendencia que ya nos ha dado malos resultados en el  pasado.

Me refiero a nuestra excepcional tradición de "una universidad en mi pueblo", sin cambiar nada más.  Es interesante estimar el éxito que ha tenido dicha proliferación pasada. Si bien tenemos ahora muchas universidades, en el panorama internacional dichas universidades no cuentan para nada[1,2]. Siguen contando, pues, las que contaban. Con un detalle añadido: si bien cabía la esperanza de que las nuevas universidades supusiesen una bocanada de aire fresco en cuanto a funcionamiento (modos de impartir docencia, consideración de la investigación, contratación moderna), el resultado ha sido cuando menos decepcionante. Quizá por que el entorno, quizá por la normativa con nuestro maravilloso sistema de gestión asamblearia de la universidad, o quizá porque sus integrantes han aprendido modos y maneras en las universidades preexistentes, el resultado es que estas nuevas universidades no difieren en lo substancial de sus hermanas más antiguas.

Y resulta curioso que ni siquiera queramos aprender de lo que ha funcionado en el pasado. Una de las universidades que me es más familiar está consistentemente en el primer puesto de las españolas: la Universidad Autónoma de Madrid. Antes de escuchar la complaciente alabanza de sus
integrantes, hay que destacar que ese primer puesto es a nivel internacional un puesto prácticamente irrelevante, cabeza del ratón o cola de león según el optimismo de cada uno. Y sin embargo si nos vamos a la historia de dicha universidad[3] las razones de su actual situación de alto nivel relativo están enraizadas en su fundación: se encomendó en varias areas a reconocidos expertos que escogiesen al personal correspondiente, y esas personas pusieron todo su prestigio en el candelero (nada de estar "de paso") y en contratación, nada de funcionarios, contratos otorgados por méritos. Como es posible que no pudiese ser de otro modo, el sistema volvió con el tiempo al modo de funcionar de su entorno, pero con la ventaja de una inyección de personal que hubiese sido imposible de obtener por otros medios. Lamentablemente, desde entonces, parece haberse dormido en sus laureles, y su modo de funcionamiento es indistinguible del resto de universidades españolas.

Pues bien, desde muchos puntos de vista, la actual proliferación de centros de excelencia en todo nuestro país recuerda la profileración pasada de universidades, tal setas tras la lluvia. Y mucho me temo, que dada la ausencia actual de cultura de evaluación (mi optimismo me permite imaginar que esto cambie en el futuro), veo que podemos tirar grandes cantidades de dinero que grandes (o pequeños) capos de nuestra investigación demasiado feudal van a derrochar para conseguir hacer lo mismo que hacían antes. Por supuesto, la única manera de hacer funcionar un centro de
excelencia es contratar a un gestor con una excepcional visión de futuro y darle la responsabilidad y los medios para crear dicho centro. Pero la evaluación tras los cinco años (por ejemplo) debería ser de un nivel de exigencia en proporción a los medios que se han dado.

Me acuerdo de una discusión en EE.UU. entre el responsable de un departamento y sus investigadores. El responsable comentó que el se ocuparía de que los investigadores tuviesen el dinero necesario, sin preguntas. Pero a cambio, tenían que tener portadas de Science y Nature. Tengo que decir que unos años después dicho departamento tenía 7 o 8 artículos publicados en dichas revistas (aunque no portadas), así que el resultado fue positivo. No espero menos de nuestros centros de excelencia. Pero, ¿esperan ellos lo mismo?

[1] Academic ranking of world universities,
[2] Times higher supplement University ranking
[3] "CINCEL, MARTILLO Y PIEDRA HISTORIA DE CIENCIA EN ESPAÑA", de J.L. Sanchez-Ron

Juan de la Figuera
vicepresidente de la Asociación para el Avance de la Ciencia y la Tecnología en España

12:46 | gestionado por AACTE | Enviar comentario (18)

martes, 08 de mayo de 2007

Es el título de nuestra última carta enviada al País, se puede leer en:
http://www.elpais.com/articulo/opinion/Hechos/
frente/elogios/elpepuopi/20070503elpepiopi_8/Tes

Además, presentamos en este blog la versión original de la carta, que tuvo que ser acortada por requerimentos del periódico.

Sorprende que los dos principales responsables de una resolución tan notoriamente injusta que ha tenido que ser anulada por el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña se permitan escribir un artículo titulado « Elogio de la imparcialidad y de la transparencia » (El Pais, 16-04-07), en el que además ponen en duda tanto la sentencia dictada por dicho Tribunal como la jurisprudencia establecida en sentencias precedentes. Es importante recalcar el fondo de la cuestión: la Comisión evaluadora del concurso anulado, que incluía miembros de independencia claramente dudosa por haber trabajado durante años de forma directa con uno de los candidatos, resolvió a favor de dicho candidato, de méritos manifiestamente inferiores al demandante. Dado que, a pesar de la transparencia que se elogia ahora, la Comisión trató de evitar que quedara rastro de lo allí sucedido negando al candidato recurrente su legítimo derecho al registro en vídeo del concurso, la presencia de un observador externo enviado por la Asociación para el Avance de la Ciencia y la Tecnología en España (AACTE) tuvo gran importancia para documentar los hechos. Durante el juicio, los miembros de la Comisión ni siquiera intentaron rebatir el informe que éste último aportó al expediente judicial, por lo que dicho informe se convirtió en prueba (al haber sido aceptado por la otra parte).

 

 Cabría esperar que el Presidente y Secretario de la Comisión responsable de irregularidades tan ostentosas y que han sido censuradas por la justicia guardaran, al menos, un decoroso silencio. Pero el decoro no parece ser la norma en una Universidad en la que más del 90% de las plazas las obtienen candidatos que han realizado la tesis doctoral en el Departamento que las convoca. Por suerte, tanto la jurisprudencia reciente como la normativa interna de OPIs de reconocida seriedad como el CSIC, aceptan que existe un evidente conflicto de intereses en la evaluación de la tarea investigadora y docente por colegas próximos o superiores directos de los candidatos - más aún el el caso de su Director de Tesis Doctoral, que ha trabajado durante años de forma directa como superior directo del doctorando.

 También es injustificado y tendencioso que los firmantes cuestionen la credibilidad del observador enviado por la AACTE, alegando que dicha asociación de dedica a “conflictivizar (sic) pruebas de oposición”. Nada más lejos de la realidad. La AACTE centra su actividad en la mejora del sistema de I+D en España, para la que considera fundamental acabar con la endogamia universitaria e investigadora, y asegurar el reparto de los fondos de I+D conforme a méritos. Entre nuestras numerosas actividades, el favoritismo y la endogamia imperantes nos obligan a mantener un considerable esfuerzo de vigilancia en las diferentes pruebas y concursos públicos, que incluye el envío de observadores a oposiciones cuando los candidatos así lo soliciten. En la mayoría de los casos los informes de nuestros observadores han reconocido la impecable imparcialidad y transparencia de dicho proceso, ya que el objeto de su presencia (que siempre se anuncia a la Comisión evaluadora) es precisamente contribuir a que los tribunales se esmeren en el cumplimiento de su deber. Lamentamos sinceramente que, en este caso, no haya sido suficiente.

 

Luis Enrique Santamaría Galdón

Presidente de la Asociación para el Avance de la Ciencia y la Tecnología en España (AACTE)

10:23 | gestionado por AACTE | Enviar comentario (2)

jueves, 19 de abril de 2007

A continuación, publicamos dos réplicas a sendas publicaciones, una en el País y otra en Nature, sobre política científica en España.

http://www.nature.com/nature/journal/v446/n7134/full/446347b.html

http://www.elpais.com/articulo/opinion/Excelencia/universitaria/elpporopi/
20070402elpepiopi_1/Tes


Su editorial de ayer sobre la reforma de la LOU es de una candidez sorprendente, e insiste en ignorar las escandalosas cifras de endogamia, acoso y abuso de poder de la Universidad española, que no por casualidad tiene niveles de calidad docente e investigadora muy inferiores a los que corresponden a un pais europeo de nuestro potencial económico. No es de esperar que las tibias reformas introducidas ahora en los mecanismos de evaluación y financiación cambien en un ápice dichas prácticas, como evidencia la falta de resistencia de la conferencia de rectores (a comparar con su abierta desobediencia a la anterior reforma). Y desde luego, es una ironía anticipar que las Universidades vayan a "establecer mecanismos de elección que incorporen académicos ... de otros países" viviendo en una de las escasísimas "potencias" europeas que aun bloquea la llegada de académicos de otros países (incluyendo, si, la Unión Europea) mediante la exigencia de innecesarios trámites de homologación que, cuando hay suerte y se resuelven favorablemente, suelen prolongarse entre uno y dos años.

En realidad, nadie se opone a la autonomía universitaria en la contratación y la promoción bien utilizada. El problema es que, a día de hoy, la gran mayoría de las comisiones toman decisiones que vulneran el derecho constitucional a la igualdad de oportunidades y a la selección en función de méritos (con apoyo de los sindicatos mayoritarios). Como estas prácticas vulneran la fuente de todo nuestro ordenamiento legal, la solución no solo pasa por hacer una reforma que introduzca mecanismos de evaluación con consecuencias para la financiación, aunque estos funcionaran de verdad (y no solo de cara a la galería). También pasa por modificar la ley que ampara las decisiones injustas, corruptas y prevaricadoras en la constitución y funcionamiento de los tribunales, introduciendo consecuencias para los responsables en forma de multas, inhabilitaciones y, en los casos más escandalosos (de los que podemos suministrar numerosos ejemplos), procesos penales.

Eso ayudaría a detener la corrupción y la endogamia, porque la realidad demuestra que, incluso cuando se demuestran las irregularidades y llegan a ganarse los juicios y recursos, el caso no tiene consecuencias prácticas de importancia para los responsables universitarios ni para los miembros del tribunal prevaricador. Tan solo más dinero público malgastado (que se suma a la contratación de un mal profesor) y nuevas dosis de acoso y amargura para el denunciante.

Y así seguimos, con una de las peores universidades de Europa, y en la cola de Europa en los indicadores en innovación y desarrollo de la sociedad de la información (y bajando…). Podemos caminar con la cabeza bien alta.

 

Independence Day or Election Year?

In a recent editorial, you present a positive view of the putative increase in Spain’s R&D investment during the last legislatory period, advancing the view that the main bottleneck lays now in the outdated structure and functioning of the research institutions. Though we congratulate ourselves for the Government’s reiterated compromise to modernise our R&D system and increase significantly its funding, we cannot share your optimistic view of its actual achivements during the last three years. Not only are the limited increases in funding insufficient to correct a long history of chronic underfunding: they are largely jeopardized by the inability of the present Administration to ensure its distribution according to the principles of transparency, innovation and merit.

We must first emphasize that the actual investment in Spain’s R&D (and therefore its increase) remains untractable, following the decission of the previous Government to collapse the figures of military and civil R&D, and the failure of the current Government to fulfill to its electoral promise of presenting these figures separately, as it is custom in most countries. The issue is not of minor importance, since Spain’s spending in military technology is the one of the largest in Europe, while its total R&D investment is one of the smallest – despite a 50% co-funding of its national research programs by EU’s FEDER funds. In addition, a sizable contribution to the increase in funding publisized by the Government is in the form of credits to private investment, which cannot be regarded as real R&D funding. These credits aimed at correcting the meagre contribution of the private sector to Spain’s R&D funding but, in the absence of more ambitious structural policies, they have proven largely inneficient, with a large proportion of credits not even requested.

It is true that the Government has made a clear effort to increase the number of tenured researchers in certain research institutions, like the Spanish Research Council (CSIC), putting an end to years of insufficent openings that resulted in extended periods of precarious temporary contracts for many qualified researchers. We still await, however, similar policies for hundreds of Ramon y Cajal researchers (enroled in Spain’s first tenure-track program) which, five years after being recruited at Spanish Universities, have not obtained the tenured positions promised (despite their success in the two customary evaluations requested) and are leaving the country or enroling back in new types of precarious, temporary contracts. Their situation is worsened by the Government´s tolerance towards the maintenance of corrupt hiring practices at most Universities, despite an increasing number of judicial cases ruling against them.

In a country already characterized by a sclerotized, hyerarchical R&D system with serious problems of cronyism and lack of transparency, the limited budget efforts made by the Government are not felt by most laboratories and research groups. Some of the new funding programs truly include long-awaited programs for young, innovative researchers. But a large portion of its funds are also centred in a hyerarchical and conservative program, focused on huge teams headed by “consolidated” leaders – which maximize the above-mentioned risks of cronyism and abuse of power in the selection procedure and during project development.

What daily reality tells us is that, with more young researches being incorporated to stable positions and meagre increases in project funding, Spanish researchers are confronting increasing difficulties to obtain enough funding to do their jobs. Such lack of funding is worsened by the inadequacy of the procedures and practices adopted by the funding agencies, which improved considerably during the eighties but have experienced little modernization since then. It is customary for Spanish researchers to face cuts of 30-50% of the requested budget in public programs, most often involving a complete elimitation of funds for personnel, irrespective of the quality of the project or the recommendations of the evaluation pannel. The strategy of maintaining high funding rates, extending the funding to less competitive groups through widespread budget cuts in all granted projects (localy known as coffee for everyone), is compounded by the participation of researchers of modest quality in the national evaluation agencies, which systematically refuse to make its coordinators and evaluators public (at long term intervals, to ensure the confidenciality of specific project reviews).

Though the public compromise of the Spanish Government to bring the Spain´s R&D system to competitive levels is certainly commendable, it does require much more that limited funding increases and timid reforms. Decissive action is required to clean up research intitutions, end inadequate hiring and ensure that the funding reaches our most innovative and productive researchers. What will mark our Independence day? More funding, quality-driven procedures, and less lip service.

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lunes, 05 de marzo de 2007

Realmente, han sido de las mejores jornadas. Se han podido seguir en directo por "video streaming", con un chat adjunto.

Me han dado ideas valiosas. Aunque ha quedado patente que si la estructura del sistema investigador no cambia, esto está colapsado de vocaciones.

Y a ver cómo compatibilizamos esto con la urgente necesidad de vocaciones científicas en España y en Europa. Hasta un niño de cuatro años lo entendería. ¡Tráiganme un niño de cuatro años! Yo ya tengo a mi hija, de esa edad. Y con tres años de productivo postdoc, estoy en mi casa y sin contrato.

Que venga Groucho Marx y lo vea.

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